ENTRENAMIENTO, FILOSOFIA

CALENDARIO DE COMPETICIONES Y PROGRAMACION DEL ENTRENAMIENTO

noviembre 26, 2019
a que estas dispuesto a renunciar para seguir tu calendario de competiciones

Como vimos en la anterior entrada, tradicionalmente, el deporte competitivo se ha tomado como referencia para decidir que es lo correcto o incorrecto en cuanto a la forma física. Asumiendo erróneamente, que una mejora en el rendimiento deportivo es equivalente a una mejora en el estado general de nuestra salud. Por ello, aplicamos los parámetros de mejora de un deportista profesional al deportista amateur. Siendo el máximo exponente de esto, la periodización del entrenamiento físico del deportista amateur en función del calendario de competiciones.

Hacer esto supone no comprender que todo entrenamiento, requiere asumir riesgos. Y los que más riesgos asumen son los deportistas de élite, porque la recompensa que obtienen también es mayor. Pero debemos entender, que el tipo de recompensa al que aspira un deportista de élite es de tipo económica y social. En definitiva: la misma que obtenemos cada uno de nosotros por nuestro trabajo. Son personas con talentos físicos excepcionales, los cuales explotan para mejorar el rendimiento económico. En definitiva, no hacen deporte para mejorar su salud. Si no que ponen en juego su salud para mejorar en el deporte.

ASPIRACIONES DEPORTIVAS DEL HUMANO CONVENCIONAL

Admiramos a los deportistas de élite. Son ejemplos de destreza, fortaleza mental y física y habilidad en sus disciplinas deportivas. Los idealizamos a ellos y a sus vidas. Así terminamos viéndolos como ejemplos de todo lo bueno: salud, filosofía de vida… Queremos ser como ellos y para ello aplicamos sus métodos. Sin entender que sus métodos de entrenamiento están enfocados a mejorar su rendimiento deportivo durante su vida deportiva. Y ya. No importa lo que pase después. No se busca la salud, se busca ajustar su pico de forma a un calendario de competiciones. Un año tras otro hasta que el deportista se retire.

Ya vimos como alcanzar el pico de forma en un momento de la temporada es como pedir un crédito a tu cuerpo para competir. Y los créditos, tarde o temprano hay que devolverlos.

La importancia de escoger adecuadamente el faro que nos guíe.

Por ello, creo que para las personas del montón como lo somos la mayoría de nosotros que no podemos optar a vivir de esto, la aspiración principal a nivel de actividad física debería ser mejorar la salud. Y para conseguirlo, pedir créditos que quizás no podamos pagar, no parece una buena estrategia. En este sentido, lo más importante como casi siempre, es cambiar el foco. Es muy diferente entrenar para alcanzar determinados objetivos de nuestro calendario de competición a entrenar para mantener y la salud a largo plazo. La diferencia esta en el tipo de motivación que nos guía: extrínseca en el primer caso VS intrínseca en el segundo.

La motivación intrinseca de la mejora constante, te lleva lejos, de manera segura progresiva y estable en el tiempo. Desarrolla tu caracter, haciendo lo que debes hacer sin esperar una palmadita en la espalda. Pero hay un problema, no es espectacular, en un mundo impresionado por los cambios de vida radicales y asombrosos. Por la misma razón, si has empezado con tu practica deportiva pasados los 20, este método no es el más adecuado para ganar la carrera de tu pueblo o terminar una maratón entrenando 4 meses (aunque de todas formas, seguramente no la ibas a ganar). Es una apuesta por ti a largo plazo. Por eso pocos lo practican: queremos la gratificación social inmediata.

Apostar por ti a largo plazo, tiene innumerables ventajas. La rapidez de resultados no es uno de ellos.

LIBERARTE DE LA TIRANIA DEL CALENDARIO DE COMPETICIONES.

Como hemos dicho, ajustarte a un calendario de competiciones, te obliga a programar tu entrenamiento para rendir al máximo posible en una fecha determinada. Se considera que el entrenamiento ha sido un éxito el hecho de que el día de la maratón hayas bajado tu marca 10 minutos. Aunque no puedas volver a repetir la hazaña en bastante tiempo. Aunque tras la competición, debas descansar varias semanas para pagar ese crédito. Se prima el resultado sobre el proceso.

Comprometete contigo no con tu calendario de competiciones.

No sere yo la que desprecie el valor de estar comprometido. Pero es importante estar comprometido en la dirección adecuada, de lo contrario el compromiso nos lleva al abismo. De manera que si lo que quieres es tachar el item «Correr un maratón» de tu lista de cosas por hacer, sin duda el entrenamiento convencional que divide la temporada en fases, es la ruta más rápida.

Con esta estrategia, conseguirás lo que quieres con un poco de suerte, en un plazo corto de tiempo. Habrás mejorado lo suficiente para enfrentar el reto. Sin embargo, la mejora términos relativos a tu estado de forma inicial apenas habrá variado. De hecho, es probable que estés sobre entrenado y altamente fatigado. Razón por la cual mucha gente esta deseando que llegue el día de la prueba para descansar. Están agotado. Necesitan ese descanso. Cuando vuelve a empezar la temporada comienza de nuevo el ciclo: primero a recuperar la forma que hemos perdido tras el periodo de descanso. Cuando la recuperemos estaremos ligeramente mejor que al inicio de temporada, pero muy lejos de nuestro pico de forma del año pasado. Y a partir de ahí, de nuevo, intentaremos mejorar para brillar en el día clave.

Pienso que no deberíamos conformarnos con esas mejoras transitorias de nuestras capacidades físicas que vienen y van en función del calendario de competiciones. Nosotros deberíamos mandar sobre el calendario, y no al revés. Disfrutando de la libertad y las ventajas de no profesionalizarnos en un deporte: la libertad de escuchar a nuestro cuerpo, la libertad de darle el descanso adecuado, la libertad de cambiar nuestras preferencias. En definitiva, la libertad de no rendir cuentas a nada y nadie salvo a ti mismo en el ámbito de la actividad física.

Pero… es que a mi me gusta participar en eventos deportivos.

Si eres una de esas personas que te gusta disfrutar del ambiente de los eventos deportivos y has llegado hasta aquí, felicidades. No es fácil aguantar un tostón de texto que pone un punto crítico sobre la forma en la que quizás organices tus entrenamientos. Y he de decir, que te entiendo. Lo que te aporta participar en uno de esos eventos es mucho más que realizar actividad física. Los eventos deportivos, nos permiten disfrutar de la compañía de otras personas en un contexto agradable. Además, porque no decirlo, también podemos comparar nuestras habilidades con las de los otros. Algo muy humano. Por eso nos gusta.

En ese sentido, para mí, se asemeja mucho a asistir al concierto de tu grupo favorito. Podrías escuchar su música en tu casa, probablemente con mucha mayor calidad de lo que lo harías en un concierto. Pero… todos sabemos que no es lo mismo. Aún así, nadie pide un crédito al banco para comprar la entrada VIP de ese concierto (eh… bueno… en realidad no estoy tan segura de esta afirmación… Dejémoslo en que nadie debería hacerlo). Asistes al concierto en función de tus posibilidades: económicas, compromisos con otras actividades… etc. Esto es: no generas trastornos importantes en tu vida para asistir al concierto. El concierto tiene que aportar algo bueno a tu vida, en ningún caso restar.

CONCLUSION: AHORRAR PARA ASISTIR A LA CARRERA DE MIS SUEÑOS.

Si quieres disfrutar de uno de estos eventos. Lo ideal es que ahorres poco a poco para poder ir y disfrutarlo. Esto es: entrenar creando mejoras estables en el tiempo. Ese ahorro en ningún caso debe afectar a tu desempeño en otras facetas de tu vida. Siguiendo con el simil del concierto: es una buena idea ahorrar quitandote las cervezas que te tomas los martes (mejora tu salud física y financiera) pero no eliminando el pescado de tu dieta para abaratar la cesta de la compra. Incuso si en el segundo caso alcanzarías antes tu objetivo.

Esto quiere decir que mi entrenamiento esta desligado de un calendario de competiciones. El entrenamiento es el ahorro que se produce poco a poco al gastar tu energía física de manera inteligente. Si ese ahorro me permite asistir a una prueba deportiva (y me apetece gastarlo ahí) con garantías: lo hago y lo disfruto. Si no es así, continuo disfrutando del proceso de ser cada día un poquito mejor en aquello que me he propuesto. La verdadera felicidad.

Recuerda: a los conciertos de tu grupo favorito se va con el dinero que te sobra, no con dinero prestado.

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