NEUROCIENCIA DEL MOVIMIENTO

ESTRATEGIAS DE MOVIMIENTO

diciembre 12, 2019
estrategias de movimiento en el cerebrop

Tu cerebro funciona por objetivos. Dada una tarea a realizar, elaborará la mejor estrategia de movimiento para llevarla a cabo de manera eficiente y controlando los riesgos. Entrenadores, fisioterapeutas, traumatólogos… todos nos empeñamos en enseñar al paciente a moverse. Todos nos empeñamos en corregir las decisiones tomadas por los cerebros de la gente. No se como no nos hemos extinguido como especie, con lo «mal» que nos movemos todos. Y con los cerebros tan «estúpidos» que tenemos.

LO QUE LA BIOMECANICA NOS ENSEÑA.

La biomecánica trata de aplicar las leyes de la física al movimiento humano. Estudia las cualidades de los tejidos, los planos de movimiento de las articulaciones, las lineas de fuerza del tejido conectivo y los huesos… Con toda esta información es posible elaborar modelos teóricos sobre como moverse de la manera más eficiente posible.

Tener modelos ideales de movimiento nos permite enfocar el entrenamiento hacia objetivos coherentes con la manera en que esta diseñado nuestro cuerpo. Cada habilidad de movimiento tiene unos requerimientos de movilidad y fuerza específicos en diferentes articulaciones, que se coordinan de una manera teóricamente ideal para generar el mejor movimiento posible. Desde el punto de vista físico, importante matiz. El análisis biomecánico de una habilidad, nos permite determinar que herramientas son útiles para llevar cabo una actividad como por ejemplo correr.

Analizar el movimiento de una persona permite observar con que herramientas cuenta y cómo las pone en juego. Después, comparamos ese análisis con el modelo ideal. Así, podemos individualizar el entrenamiento en función de las necesidades de esa persona. Necesidades que pueden ir desde la mejora del rendimiento a la reducción de un dolor.

LO QUE LA BIOMECANICA OLVIDA.

La biomecánica no sirve para juzgar la calidad del movimiento de una persona (si es que eso se puede juzgar). Que un movimiento se desvíe del modelo teórico ideal no es suficiente para afirmar que una persona se mueve mal. Ni tampoco explica que a una persona le duela o le vaya a doler algo en el futuro. Toda lesión es SIEMPRE multifactorial, por lo que es ingenuo reducirla a parámetros meramente mecánicos.

La variedad morfológica entre individuos es tremenda, y por ello es complicado que el mismo modelo biomecánico se ajuste a las particularidades de cada uno. Un modelo es, por definición, una simplificación de la realidad. Además, tenemos un cuerpo con capacidad de mejorar cuando se le somete a estresores. Siempre que estos no superen la capacidad de adaptación.

Estos dos motivos hacen que cada individuo encuentre diferentes soluciones para resolver el mismo problema motriz en función de sus fortalezas y sus limitaciones estructurales, desviándose del modelo de movimiento ideal.

La biomecánica es sólo una parte del sistema complejo que es nuestro organismo. Somos mucho más que un conjunto de materiales que se mueven cuando se les aporta sustrato energético. No obstante, la biomecánica tiene su papel. Ayuda a especular sobre las herramientas con las que podemos dotar a una persona, para que tenga más opciones de ganar la partida del movimiento. Pero a final, el que decidirá si esas herramientas son útiles o no, será el cerebro.

EL CEREBRO SIEMPRE LO HACE LO MEJOR QUE PUEDE

El cerebro es el encargado de elaborar las estrategias para resolver problemas. Es sistema de toma de decisiones de movimiento es tan sofisticado que todavía no hemos sido capaces de replicarlo en máquinas. Nota: podéis encontrar la charla en español aqui.

La mayor parte del trabajo, se hace en un segundo plano no consciente, dónde se combinan infinidad de parámetros que determinan como los recursos energéticos van a ser asignados. Por este motivo, tú manera de correr va a ser diferente si huyes de un atracador o si estás jugando con tu perro en el parque. Las estrategias de movimiento siempre están contextualizadas.

Por otro lado, existen ciertos patrones de movimiento que se encuentran grabados en nuestros genes. Son patrones que han pasado el filtro de miles de años de evolución, demostrando su utilidad para la supervivencia. Caminar, lanzar cosas, trepar… Si te fijas, cualquier humano del planeta realiza estos gestos de manera parecida.

Puedes ser un humano desentrenado y sedentario, y aun así, no se te olvidará caminar. La naturaleza nos trata bastante bien a pesar de lo mal que hacemos las cosas en lo que a movimiento se refiere. Si pides a un administrativo obeso que no hace deporte desde los 8 años, que lance una piedra lo más lejos que pueda, observaras, que su movimiento es bastante similar al del mejor lanzador de béisbol de la liga americana.

Obviamente, el movimiento del lanzador de béisbol es:

  1. Más efectivo: lanza la pelota más lejos.
  2. Más eficiente: el movimiento se ve mucho más armónico y refinado. Percibir un movimiento con estas cualidades es la manera que tiene nuestro cerebro de indicarnos que un movimiento es eficiente (esto es, el consumo energético para desarrollarlo es el mínimo posible). Es lo que llamamos moverse bonito. Esa percepción de belleza capta nuestra atención y nos anima a imitarlo. Tenemos un detector de modelos de movimiento infalible.

Entonces, si el administrador obeso sabe lanzar, ¿por qué no lo hace como el jugador de beisbol, que es objetivamente mejor?

Pues no es que su cerebro haya decidido castigarle y hacerlo mal a propósito. Como he dicho antes, nuestro cerebro es muy bueno observando los movimientos de los demás y detectando los más bonitos (los más eficientes). Pero claro, cuando va a intentar imitar el modelo de movimiento se encuentra con una serie de limitaciones: el hombro no tiene la movilidad suficiente en la flexión, los estabilizadores escapulares no tienen fuerza para mantener la posición, el pectoral no es capaz de generar fuerza a ciertos grados de extensión… Total, que terminamos haciendo un movimiento mucho más tosco y feo, y lanzando la pelota menos lejos, obviamente. Ha sido un quiero y no puedo.

Estrategia de movimiento VS Puesta en práctica
Estrategia de movimiento VS Puesta en práctica

¿Qué hay de la practica?

El movimiento que observamos, es la decisión que ha tomado el cerebro, tras valorar varias opciones, para ejecutar cierta tarea. Como todo en la vida, cuanto más practicamos, mejores decisiones tomamos. Solo cuando ponemos en práctica un plan, observamos los fallos y los flecos sueltos. En nuestra mente, todo parece mejor de lo que es en la realidad. Esto sirve tanto para unas vacaciones en Cancún como para el lanzamiento de una pelota.

Por ello, administrativo tiene opciones de mejorar su rendimiento si practica con regularidad. Asemejándolo a una partida de poker: las cartas siguen siendo las mismas, pero podemos aprender a jugarlas mejor. Aun así, si las cartas son malas, por bien que las juguemos, tenemos mucho más complicado ganar la partida. Las cartas limitan nuestra capacidad para ejecutar estrategias. Que es muy diferente de no saber jugar. Y muy diferente de concluir que nuestro cerebro es un inútil.

Volviendo al ejemplo del administrativo lanzador, por mucho que optimice sus capacidades actuales, tarde o temprano se chocará con las limitaciones que le imponen. La práctica no va a cambiar tus cartas, simplemente te va a permitir jugarlas lo mejor posible.

Si el administrativo contara con mejores rangos de movilidad de hombro, fuerza… etc su cerebro tomaría decisiones diferentes. Y si le pudiera hablar le diría: «es lo que hay, podemos forzar más la maquina si quieres, pero no me hago cargo de las consecuencias». Esto último tiene un matiz importante. El cerebro va a evaluar la importancia de conseguir el objetivo y asumirá mayores o menores riesgos en función a eso.

CONCLUSION

Tener mejores herramientas nos garantiza poder ejecutar las mejores jugadas. La biomecánica nos da información sobre que atajos tomar en el entrenamiento para mejorar una determinada habilidad, desde el punto de vista de la física. Esto tiene sentido en dos contextos:

  1. El deporte profesional: donde el margen de mejora es muy estrecho y debemos priorizar el entrenamiento de algunas capacidades para intentar mejorar el rendimiento. Hiperespecializarse.
  2. Personas con dolor: como en el caso anterior permite establecer prioridades dentro de la terapia para sacar a la persona de la situacion dolorosa lo antes posible. Si esto es suficiente o no para mejorar al 100% lo discutiremos en otro post.

No creo que la mayoría de nosotros necesitemos llegar al punto 1. Pero sobretodo debemos evitar el punto 2. La mejor manera es mejorar la maquinaria ANTES de que aparezcan los problemas: manteniendo la movilidad completa de nuestras articulaciones, con capacidad para gestionar cargas en todo el rango y un sistema cardiovascular a punto para hacer frente a las demandas de movimiento. No se me ocurren mejores cartas para jugar la partida.

El cerebro lo hace siempre lo me jor que puede, con las herramientas que tiene y adaptando las decisiones al contexto»

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